Lo bueno de ir con gente entusiasta y amigos, es que, aunque se nuble, se pasa bien. Y eso es precisamente lo que hicimos el pasado 20 de junio de 2009, disfrutar de un buen rato de conversación bajo las nubes y el fresquito de la noche, mientras en Málaga capital el calor era tal que los malagueños estaban como nosotros, en vela.

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Bueno, y no solo eso, sino que además no fuimos a tomar algo en unas de las ventas de los Montes de Málaga, choricito a la brasa incluido. Si lo dice el dicho, “quién no se divierte es porque no quiere”.

El único inconveniente de todo es que los telescopios, que eran un montón, estaban en los coches a la espera de nada. Pero como uno de los objetivos era hacer fotos, eso no iba a quedarse en proyecto, y decidimos hacer fotos “de nosotros mismos”. Y es que la edad no mata al niño que todos tenemos dentro.

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