Blanca Troughton, Julio Castellano, Alberto Castellón, Rosa López, Ignacio Pérez. Sociedad Malagueña de Astronomía
Durante la fase final del eclipse total de Sol del pasado 12 de agosto de 2026, en el tercer contacto (C3) cuando reaparece el deslumbrante «anillo de diamantes», miembros del Grupo Mahelios (SMA) desde Carcedo de Burgos integrado por Rosa López y Blanca Troughton, registraron un fenómeno tan espectacular como enigmático. El telescopio inteligente ZWO Seestar S30 (focal de 150 mm) capturó una serie de trazos luminosos extremadamente definidos cruzando el campo de visión de apenas 1° × 2°.

Enlace al vídeo 1: https://youtube.com/shorts/j-Xz4t-h6n4?feature=share
Lo que en los primeros segundos parecía un tránsito fortuito, se convirtió en un enigma dinámico: un total de 12 objetos registrados en solo 1 minuto y 33 segundos, moviéndose a gran velocidad y dejando tras de sí una firma visual inconfundible.
1. La morfología de las trazas: La firma fotométrica
Al analizar la grabación fotograma a fotograma y realizar un procesamiento mediante apilado (stacking) y desplazamiento temporal, aislamos la estructura fina de los trazos.

Los objetos no aparecían como sombras oscuras sino como hileras rítmicas de puntos de un blanco brillante. La separación entre estos puntos era constante y perfecta, fruto del muestreo discreto de la tasa de fotogramas del sensor (IMX662) sobre un cuerpo en movimiento rápido. Incluso al cruzar por delante del disco negro de la Luna, el brillo blanco prevalecía sobre la silueta lunar.
2. La búsqueda en catálogos y el descarte inicial
Las primeras hipótesis lógicas apuntaban a tres clásicos de la astrofotografía moderna:
Trenes de satélites en órbita baja (LEO): Como las constelaciones Starlink o despliegues recientes.
Reflejos internos de las lentes (Lens flares): Provocados por la entrada repentina de luz solar directa tras la totalidad.
Meteoros procedentes de las Perseidas: El radiante de las Perseidas se encontraba a
un azimut de 3.69⁰ y una altura de 10.53⁰ sobre el horizonte. Previéndose el pico de
actividad de esta lluvia de estrellas solo unas pocas horas más tarde, cabía esta
posibilidad. De hecho, Julio Castellano programó las estaciones de la Red de Detección
de Meteoros de la Universidad de Málaga (UMA) y de la Sociedad Malagueña (SMA)
que estaban en la franja de totalidad para que se pusieran a vigilar en modo noche
durante la fase de eclipse total.
Sin embargo, la propagación del catálogo orbital completo (NORAD GP Element, unos
19.000 objetos) para las coordenadas exactas de observación y el segundo preciso
permitió descartar a los satélites: aunque varios pasan cerca del Sol en esa ventana,
todos ellos se desplazan entre 0,09 y 0,18 °/s, muy por debajo de los 0,20 a 0,62 °/s
medidos en las trazas, y algunos incluso en sentido contrario. Las aeronaves quedaron
igualmente descartadas al reconstruir el tráfico real de la zona con datos ADS-B
históricos: ninguna pasó a menos de 2,7° del Sol.
Por otro lado, la existencia de 12 vectores independientes con inclinaciones contrapuestas descartó que se tratara de un reflejo óptico interno de la lente.
La opción de que se tratara de Perseidas tuvo una posibilidad en los primeros cálculos.
Las imágenes del SeeStar no disponían de astrometría, pero era fácil conseguir una
aproximación. En efecto: de la posición geográfica del lugar de observación y la hora
(la aparición del anillo de diamantes justo después de la totalidad), se deducen las
coordenadas horizontales (azimut y altura) del centro del Sol. Del diámetro aparente
que tenía el Sol ese día (31´34”) se obtuvo la escala (7”.53/píx). Y, de ahí, las
coordenadas horizontales de cualquier punto de la imagen a partir de su
desplazamiento respecto del centro del Sol.
Pues bien, los primeros 4 objetos, señalados en la imagen de abajo por las trazas 7, 2, 1
y 6, que eran en principio los únicos que se advirtieron en el vídeo, arrojaron en los
cálculos distancias mínimas entre las prolongaciones hacia atrás de sus trayectorias y
el radiante de las Perseidas. Si el software de la Red UMA/SMA contempla la posible
asociación a una lluvia activa cuando la distancia entre la trayectoria aparente y el
radiante es menor de 5⁰, en este caso esas distancias eran 1.63⁰, 2.36⁰, 1.81⁰ y 0.54⁰.
Pero muy bien podría haber sido pura casualidad, pues el resto de trazas, que se
descubrieron tras un examen más detallado de los fotogramas, tenían orientaciones
muy dispares que las descartaban como posibles meteoros procedentes de las
Perseidas.
3. El mapa de trayectorias y el análisis vectorial
Para comprender la geometría del fenómeno, el equipo elaboró una composición vectorial marcando las 12 trayectorias numeradas por estricto orden cronológico sobre el plano del horizonte:

Vector de flujo común: Todas las trayectorias (de la 1 a la 12) mostraron una dirección dominante de derecha a izquierda (Oeste a Este).
Trayectorias con ángulo de elevación (ascendentes): Las trazas 3, 4, 5, 8, 9, 10, 11 y 12 mostraron una inclinación hacia arriba respecto a la horizontal, ganando altitud a medida que cruzaban el campo.
Trayectorias con ángulo de depresión (descendentes): Las trazas 1, 2, 6 y 7 presentaron un vector inclinado hacia abajo.
Diferencias de separación (paralaje): Trazos con puntos muy juntos indicaban objetos a mayor distancia, mientras que trazas con puntos más separados correspondían a cuerpos más cercanos a la lente con mayor velocidad angular.
4. La paradoja de la luz: ¿Por qué blancos en lugar de negros?
La pregunta clave que surgía ante la hipótesis de fauna era: si un objeto pasa por delante del Sol, ¿no debería verse como una silueta negra?

La respuesta se encuentra en la óptica física y en el rango dinámico del sensor:
Forward Scattering (Dispersión hacia adelante): Ocurre cuando la fuente de luz (el Sol en C3) está alineada justo detrás del objeto respecto a la cámara (un ángulo de fase cercano a 180°). La luz no «rebota», sino que se difracta de forma masiva alrededor de los contornos, plumas y estructuras del cuerpo. Este efecto amplifica el brillo percibido en los bordes por un factor de decenas o cientos de veces.
Saturación del sensor (Pixel Clipping): El sensor de la cámara no puede procesar semejante pico de intensidad concentrado en apenas unos píxeles. El halo brillante difractado sobreexpone los píxeles adyacentes (255,255,255), «sepultando» la silueta oscura y pintando un punto blanco puro incluso sobre la Luna.
5. Conclusión: La hipótesis ornitológica y el comportamiento faunístico
Al cruzar la fotometría, la modulación rítmica de intensidad (compatible con la frecuencia del batido de alas) y la geometría de las 12 trayectorias, la explicación más sólida se encuadra en la etología aviar durante eclipses totales.
La súbita reaparición de la luz solar en C3 genera un efecto de «falsa aurora» que desencadena el despegue o la desbandada de aves desorientadas tras la sombra de la totalidad. La composición muestra el comportamiento de una bandada que huye en un vector general de avance, mientras que los individuos corrigen altitud (unos en ángulo de elevación para ganar altura y otros maniobrando en ángulo de depresión) a diferentes distancias de la cámara.
Un evento fascinante donde la astronomía, la óptica atmosférica, la tecnología fotográfica y la biología se entrelazaron en solo 93 segundos de metraje.
Enlace vídeo 2: https://youtu.be/ROCaogWSO0o