Llegó, por fin, el esperado mes de agosto de 2026, y con él aquella emoción que había ido creciendo poco a poco durante meses. En la Sociedad Malagueña de Astronomía (SMA), la expectación por la observación del eclipse ya se respiraba en cada una de las actividades previas que habíamos preparado con ilusión.
Para recoger datos y vivir de cerca este acontecimiento, dentro del grupo MaHelios de la SMA, coordinado por Juan Carlos Aznar y dedicado a la observación de eclipses, varios miembros de la Sociedad se habían repartido por distintos puntos de la zona de totalidad. Al mismo tiempo, un nutrido grupo de observadores participó en la actividad que organizamos en el Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de Antequera.

Desde allí, el Sol llegó a ocultarse aproximadamente un 95 %, y el máximo de la parcialidad se alcanzó alrededor de las 20:38 h. Aunque no se trataba de un eclipse total, el fenómeno despertó una enorme expectación. Las plazas se agotaron rápidamente y el aforo quedó completo, prueba del interés que seguía despertando contemplar cómo, poco a poco, la luz del día se transformaba.
La actividad comenzó con una charla a cargo de Marcos Pagola, que acercó al público a los secretos de este extraordinario fenómeno celeste. Después, los asistentes se trasladaron a la zona de observación, donde, entre la expectación y el silencio propio de los grandes acontecimientos astronómicos, pudieron disfrutar de aquel singular encuentro entre el Sol y la Luna. Había sido, sin duda, mucho más que una observación: había sido una nueva oportunidad para mirar al cielo juntos, compartir la ciencia y sentir, una vez más, nuestra conexión con el Cosmos.

En todo momento los asistentes estuvieron atendidos por los monitores de la SMA para que todo se desarrollara con total seguridad y, además, es para nosotros un orgullo que este punto de observación fuera seleccionado por el programa “Aquí la Tierra” de RTVE como parte del evento especial sobre el eclipse que habían preparado. Podéis volver a verlo en internet.

La jornada de observación del eclipse transcurrió sin incidentes y con asombro de los asistentes ante tanta belleza cósmica que muchos desconocían y no se esperaban ese gran espectáculo que nos ofreció la naturaleza.

Cada registro que se fue realizando constituye una pequeña pieza de aquella experiencia compartida: la progresiva disminución de la luz, los cambios sutiles en el aspecto del cielo y del paisaje y la transformación de la silueta solar a medida que la Luna avanzaba sobre el disco del Sol. Las imágenes obtenidas por los distintos miembros del grupo MaHelios permiten, además, comparar la evolución del eclipse desde diferentes localizaciones y condiciones de observación.
A través de estos registros queda también reflejada la dimensión científica y divulgativa de la actividad. Más allá de la belleza de las imágenes, las observaciones contribuyeron a conservar una memoria detallada del fenómeno y a compartir con el público la experiencia de seguir, paso a paso, uno de los espectáculos más singulares que nos ofrece el cielo.


Otros miembros de la SMA se desplazaron más al norte para cazar el eclipse total. Blanca Troughton y Rosa López estuvieron en Carcedo de Burgos (Burgos), Felipe Calvo en el Burgo de Osma (Soria), Yolanda del Río cerca de León ,Alberto Castellón y Rodrigo Caballero en Castrojimeno (Segovia) y Francisco Gálvez desde Marcilla de Campos (Palencia). La totalidad ha sido un gran espectáculo que ha superado a otros eclipses que ocurren a mayor altura. En este caso al tener lugar a tan solo 8º del horizonte nuestro cerebro nos mostraba un sol eclipsado enorme siendo el asombro y la belleza del evento muy difíciles de superar, a pesar de poder disfrutar de la totalidad poco más de un minuto. El sol se puso sobre el horizonte eclipsado dejando preciosas imágenes de tonalidades rojizas que tenían mucho encanto. En conjunto han emergido un montón de sensaciones y emociones en cada fase del eclipse que nos dejan a la espera con mucha impaciencia del próximo eclipse total del 2 de agosto de 2027, ¡el nuestro!


El momento de la totalidad genera una emoción indescriptible y sobre todo cuando su duración es tan pequeña, en el caso de observarlo desde Carcedo de Burgos fue de 1min 44 s. La corona es la parte más externa de la atmósfera solar y se caracterizó por tener una delicada aureola blanquecina que se extendía alrededor del disco negro de la Luna. Sus estructuras no eran uniformes: destacaban los penachos coronales, más brillantes y alargados, que se proyectaban siguiendo las líneas del campo magnético solar, mientras que las corrientes coronales se prolongaban hacia el espacio como finos y luminosos haces. La forma y extensión de estas estructuras daban a la corona un aspecto dinámico, casi etéreo, como si el Sol dejara escapar sus propios filamentos de luz hacia el espacio.



A medida que la sombra de la Luna va avanzando, ocurren otros fenómenos en paralelo que son dignos de mención. Cuando la superficie del sol eclipsada es considerable se producen unas sombras muy divertidas que muestran la fase actual del eclipse, y cualquier objeto con orificios de cualquier forma dan lugar a la fase del eclipse en ese momento. A través de una espumadera, de la sombra de los árboles, de persianas, es algo muy entretenido de observar mientras está llegando el máximo, sobre todo sorprende mucho a los más jóvenes. Este fenómeno que hace las sombras más nítidas está basado en el efecto estenopeico.

El cambio de luz a medida que se aproximaba la totalidad es una de los momentos más mágicos de un eclipse. En este en concreto, que ha ocurrido al atardecer hemos podido disfrutar de dos cambios de luminosidad muy espectaculares, uno en el momento de la totalidad y segundos antes de ella, y otro cuando se ha puesto el sol eclipsado, estando el atardecer más oscuro de lo normal y resplandeciendo a medida que finalizaba el eclipse. También ha sido de tremenda belleza observar un sol eclipsado al atardecer con esos tonos rojizos tan intensos. En definitiva, ha sido un evento cósmico muy especial y que ha sorprendido tanto a nóveles como a profesionales.

Con los sentimientos a flor de piel después de un espectáculo cósmico tan extraordinario como este algunos de nuestros socios nos han expresado su profunda emoción de esta manera:
“He comprendido que se puede ir más despacio y he descubierto que por un minuto se puede detener el tiempo” Yolanda del Río
“Habiendo contemplado cinco eclipses en el cénit, nunca imaginé la emoción que me aguardaba al atardecer. Es, sin duda, el espectáculo más bello que han visto mis ojos. La ilusión del horizonte hizo su magia, convirtiendo la Luna en un sol negro colosal y magnético. Bañada por el atardecer, la corona resplandecía en tonos dorados, ofreciendo un contraste jamás visto. Ninguna foto puede plasmar lo que se contempla a simple vista: un eclipse total se siente en lo más profundo del ser.” Blanca Troughton
«El eclipse ha sido una sinfonía de luces vivas y bellas sombras» Marcos Pagola
“La oscuridad más bella jamás experimentada es la de la totalidad” Rosa López
El eclipse de 2026 nos ha dejado con la mirada puesta en el cielo y el recuerdo de un instante que difícilmente olvidaremos. Pero la cuenta atrás ya ha comenzado: el 2 de agosto de 2027, el eclipse será total en Málaga, nuestro eclipse, el que viviremos desde casa.