Observación Astronómica y senderismo desde el Cabo de Gata

El viernes por la tarde emprendimos la salida hacia el Cabo de Gata en Almería, el grupo ha estado constituido por 17 aficionados a la astronomía (Blanca, Francis, Juan Antonio, Ros, Pepe, Inma y yo misma junto con las respectivas familias y amigos) más un perro astrónomo que finalmente ha decidido unirse a la aventura. El viaje en general fue bastante tranquilo hasta llegar al Camping que se encuentra en pleno parque natural del Cabo de Gata en la zona de los Escullos, muy cerca de San José.

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En la parte superior del Complejo Turístico se encontraba la Casa rural “La Noria de Los Escullos”, con unas vistas espléndidas sobre la Bahía de Los Escullos y los Conos volcánicos de Los Frailes. La casa constaba de un amplio salón comedor con chimenea, gran terraza y habitaciones espaciosas y alegremente decoradas, con un atractivo diseño que sigue la típica arquitectura cortijera nijareña.

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La primera noche se realizaron las medidas de contaminación lumínica dentro del proyecto IACO de la SMA y, desde luego, tuvimos mucha suerte esa noche, porque no pudimos observar nada en la siguiente, ya que las condiciones meteorológicas fueron pésimas, hubo viento y lluvia, en general, cielos poco despejados. Esa noche no nos quedaba más que relajarnos y disfrutar de la tranquilidad de la zona.

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Al día siguiente nos levantamos temprano para iniciar la excursión. Para organizar la excursión contábamos con dos astro senderistas que conocían perfectamente la zona: Inma y Paqui. Para empezar visitamos el mirador cercano a los Escullos, “El Mirador de la Amatista”, donde se podía divisar parte de las calas del Cabo de Gata y el pueblo de Rodalquilar e Isleta del Moro. A continuación dejamos los coches en la playa de Rodalquilar, “El Playazo”, y comenzamos la ruta hacia Las Negras. Dos horas más tardes y después de un recorrido precioso bordeando los acantilados, llegamos a las Negras donde hicimos un pequeño descanso. A partir de aquí parte del grupo continuó la ruta hacia la Cala de San Pedro, que alcanzaríamos unas dos horas más tarde. La dificultad de la travesía vino impuesta por las condiciones meteorológicas puesto que las rachas de viento eran muy fuertes y el regreso se hizo un poco pesado.

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Desgraciadamente esa noche tampoco hubo manera de sacar los telescopios puesto que las rachas de viento seguían en la casa rural y el cielo dejaba pocos claros. Esa noche lo más emocionante fue la cena, preparamos una buena parrillada, a la astronomía había que añadirle la “g”, echamos unos ratos de risas y pasamos una velada muy agradable esa noche, que la mayoría, incluida la perra Talita, acabó la velada muy temprano a causa de la dura jornada.

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El tiempo pasó volando y cuando nos dimos cuenta ya era domingo, había que preparar la salida pero no sin antes otra excursión por la zona. Fuimos caminando desde la casa rural hasta el Castillo de D. Felipe y luego bordeamos la Playa del Arco y la del Peñón Blanco hasta llegar a la Isleta del Moro. La ruta, aunque pequeña, acabó acompañada de una tormenta de agua y viento, así que tuvimos que acelerar el paso hasta llegar al pueblo donde nos esperaban unas tapitas de la zona.

De vuelta a la casa rural nos quedaba recoger las cosas y marchar de vuelta, por supuesto no sin antes hacernos la foto de grupo para que quede constancia del fin de semana tan completo.